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sábado, 15 de agosto de 2009

Un nuevo retrato


Síiiiii así como lo ven, en Septiembre de este año en Reino Unido y Estados Unidos (esperemos que también pronto en México) se estrenará una nueva adaptación de la novela de Oscar Wilde, “El retrato de Dorian Gray” y nada más y nada menos que con el guapísimo Ben Barnes (el Príncipe Caspian de las Crónicas de Narnia) como el protagonista.
La película es dirigida por Oliver Park y cuenta con la participación de Colin Firth como Lord Henry Wotton y de Racherl Hurd-Wood (Wendy de la última versión que se hizo de Peter Pan) como Sybil Vane.
Tengo que decir que éste libro es uno de mis favoritos de toda la vida y es que, a pesar de que amo todo lo que Wilde escribió, creo que esta es una de sus obras maestras. La novela, si bien no fue recibida favorablemente en su época, se ha convertido en uno de los clásicos de la literatura al ser considerada una de las últimas obras del género de “terror gótico” con una evidente influencia del “Fausto” de Goethe pero con un nuevo entorno que incluye una amplia crítica a la sociedad de la época victoriana en la que Wilde vivió y por la que fue juzgado ante su escondida homosexualidad.
Así pues, el libro ha sido tan representativo que se ha adaptado a múltiples ámbitos artísticos que incluyen el cine, la ópera, el musical y hasta la fotografía. El fotógrafo Ken Lagerfeld le hizo un tributo para el que usó a los modelos Larry Scott y Eva Herzigova como el Sr. y la Sra. Gray.
Del cine, dos adaptaciones (aunque existen cerca de 20) son notables: la de 1918, húngara, del director Alfred Deesy en la que figuró Bela Lugosi como Lord Henry. Este actor se hizo famoso por su personificación del Conde Drácula. La otra adaptación es la de 1945 de Albert Lewin que ganó el Óscar a la Mejor Fotografía en blanco y negro y por la que Angela Landsbury, que interpretaba el papel de Sybil Vane, fue nominada como Mejor Actriz de Reparto. Esperemos que esta nueva versión cumpla las expectativas; el trailer no pinta mal…


martes, 14 de julio de 2009

Catching the mouse

Después de mucho tiempo de no ir al cine realmente ansiando ver una película; el miércoles pasado por fin pude ver “Enemigos Públicos” (Public Enemies) de Michael Mann (director de El último de los Mohicanos, Ali y Colateral), con el adoradísimo Johnny Depp, quien para mi gusto es uno de los mejores actores de su generación. Y a pesar de que no salí decepcionada de él, lo cierto es que la película podía haber sido mucho mejor.
El argumento gira en torno a la carrera delictiva de John Dillinger, uno de los roba bancos más famosos de la década de los 30, ícono de la era Gángster en Estados Unidos; y a pesar de que, después de las malas críticas que ha recibido la película, su director se ha dedicado a aclarar que el objetivo de la misma no es desenmarañar quién era Dillinger sino por qué era un ícono de la cultura norteamericana; a mi me parece que el filme no cumple ni un propósito ni el otro. Más bien todo se resume a un juego de “Policías y Ladrones” entre Dillinger y el agente del FBI encargado de su caso, Melvin Purvis, interpretado por Christian Bale; que termina de súbito sin alcanzar un clímax que la haga por lo menos interesante.
Quizá lo más rescatable de la película es la personificación que realiza Depp de Dillinger; y es que después de verlo como el loco Capitán Jack Sparrow, o el sombrío Sweeney Todd, uno no podría esperarse que Johnny pudiera interpretar a un clásico galán con dejos de “pachuco”, absolutamente cínico pero al mismo tiempo encantador; tal cual muchas personas describían al asalta bancos de Indiana. Y creo que si Mann hubiera querido hacer un mejor filme, podría haber aprovechado esa figura a la que de por si el público norteamericano ya le tenía aprecio.
Ésa era la clave, la figura de Dillinger, pues fue su personalidad y la época en la que vivió lo que lo convirtieron en héroe; la forma en la que los medios lo enaltecieron y la necesidad que tenía la sociedad de Estados Unidos de un Robin Hood que los defendiera de los banqueros durante la Gran Depresión lo convirtieron en estrella. No fue el hecho de ser unos de los criminales más buscados, ni de sus peleas con el FBI o los asesinatos dentro de las cárceles o durante los robos, de los que poco se sabía en ese entonces; sino la idea de la rebeldía contra una élite económica en decadencia que poco hacía por el resto de la población.
El verdadero Dillinger nació un 22 de junio de 1903 en Indiana, donde realizó su primer robo a los 21 años a una tienda de abarrotes, por el que fue condenado a 9 años de prisión. Fue en la cárcel donde conoció a los más importantes miembros de su banda como John “Red” Hamilton y Walter Dietrich y con los que empezó su gran carrera delictiva que no duró más de un año entre mayo de 1933 y julio de 1934.
Durante dicho periodo entabló relaciones amorosas con 2 mujeres: Evelyn Frenchette (interpretada en la película por la ganadora del Oscar, Marion Cotillard) y Polly Hamilton, quien no sabía en realidad que era John Dillinger pues su relación comenzó cuando éste volvió a Chicago bajo la nueva identidad de Jimmy Lawrence.
El “Robin Hood” de la era de los “Enemigos Públicos” murió la noche del 22 de julio de 1934 cuando fue emboscado y baleado por agentes del FBI mientras salía del Biograph Teather donde había asistido a ver una película curiosamente acerca de gángsters, Manhattan Melodrama, protagonizada por Clark Gable, traicionado por Ana Sage, quien había dado información a Purvis del paradero de Dillinger para evitar ser deportada a su país de origen, Rumania.
Así que, si disfrutan de las películas policiacas vayan a verla para darse una idea de cómo el FBI se convirtió en lo que es hoy; si aman y adoran a Johnny Depp como yo, vayan a verla para terminar de convencerse de que es un excelente actor; y si disfrutan de las verdaderas películas del cine de gánsgters mejor quédense en casa y renten “Los Intocables” o saldrán decepcionados.

domingo, 11 de enero de 2009

En una tierra lejana llamada Oz...



Somewhere over the rainbow skies are blue

And the dreams that you dare to dream

Really do come true

En una tierra lejana, donde lo antiguo se mezcla con la “modernidad” y donde la magia y los malos espíritus no pierden su vigencia se desarrolla Australia, la nueva película de Baz Luhrmann. El argumento sigue la vida de un pequeño niño “mestizo” (hijo de una mujer aborigen y un hombre blanco), perteneciente a las llamadas “Generaciones perdidas”; esto es, niños que eran separados de sus madres aborígenes y obligados a vivir bajo la tutela de la Iglesia, para iniciarlos en el servicio a los blancos, que era, por supuesto, a lo más que ellos podían aspirar.
La verdad es que siendo fiel a mi romanticismo, debo decir que ésta película lo tiene todo: una especie muy sui generis de western, un enorme melodrama, una cursi historia de amor, comedia, racismo, unas de las mejores texturas fotográficas que he visto y también, por qué no, un asqueroso final feliz hollywoodense. Ok, me explicaré punto por punto.
· El western: El estilo de vida propio de Australia en los 50 arroja al 100% la sensación del western con los grandes espacios abiertos, los arreos de ganado, e incluso la lucha entre buenos y malos, sólo que en ésta ocasión se trata de los blancos malos que explotan a la gente y los blancos buenos que defienden a los aborígenes.
· El enorme melodrama, la cursi historia de amor, la comedia y el racismo: En resumidas cuentas, una aristócrata inglesa se ve obligada a ir al inhóspito territorio australiano para obligar a su marido a vender el rancho ganadero que tiene ahí y hacerlo regresar a Inglaterra para alejarlo de la vida poco refinada que se lleva en el territorio y de las mujeres aborígenes de moral distraída (jajajajajaja sólo lo puse por ti flaco jajajajaja). Por supuesto, ella es la típica niña rica que tiene que sufrir toda una transformación al ver muerto a su esposo y tener que asumir responsabilidad por el rancho, sus habitantes y además enamorarse del maravilloso Hugh Jackman, (que por supuesto en un capataz rebelde que se junta con los aborígenes y al que no quieren los blancos) y tratar de convertirlo en el lindo papá de Nullah (el niño mestizo que desde mi punto de vista es el pilar de la película y lo que hace que valga la pena).
· La textura de la imagen: El director y el fotógrafo logran que todo el tiempo la película parezca antigua y que además, la mayoría de las escenas parezcan filmadas al atardecer, lo que al ser combinado con la naturaleza australiana, en verdad produce que el espectador pueda sentirse transportado a una tierra lejana, de magia y misticismo donde todo puede pasar.
· El asqueroso final feliz hollywoodense: Se dice que la propia Fox hizo que el director cambiara el final a solo unos días antes del estreno de la película pues creían que un final dramático no llamaría la atención de la gente por mucho que el filme se anunciara como la súper producción que es, lo que resultó en la molestia tanto del director como de los actores; sin embargo, la historia se adaptó a las exigencia de la casa productora. La verdad es que a mi me parece que si hay algo que criticarle a ésta película es precisamente esto pues rompe con todo lo que el argumento ya había planteado.En fin, ésta es una película que no se pueden perder si son tan cursis como yo y si creen que aún hay lugares en nuestro planeta donde pueden existir cosas tan ancestrales como la magia.